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Repensando la izquierda:

Socialismo, Capitalismo y Democracia

Gonzalo Sichar Moreno

Gonzalo Sichar Moreno es investigador de la Universidad Autónoma de Madrid. Artículo publicado en Iniciativa Socialista número 52, primavera 1999


El muro de Berlín se ha caído, ¿también se ha caído la izquierda? Estamos en un proceso de globalización en el que cada vez hay menos barreras al comercio de mercancías y, sobre todo, al de capitales (aunque aumentan para la migración de personas). Ahora reina el pensamiento único. El comunismo fracasó, luego no hay ninguna alternativa al capitalismo y al libre mercado. Hay quienes llegan más lejos y afirman que en esta época se han cambiado las ideologías por las ideas (como si las ideologías no tuvieran ideas y como si ahora no hubiese ninguna ideología que cuestione el capitalismo).
Las ideologías siguen existiendo, sigue sin ser lo mismo izquierda y derecha. Este silencio forzoso de todo aquel que difiera del neoliberalismo se ha roto a grandes gritos desde la selva Lacandona. Desde ahí, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) convocó al primer encuentro contra el neoliberalismo y por la humanidad. Los zapatistas han puesto de manifiesto y han hecho llegar al mundo entero, sobre todo a Europa y al NAFTA, lo que era evidente: no todo el mundo traga por el neoliberalismo.
La identificación del comunismo con las dictaduras del Este europeo y el capitalismo con el "gendarme de la libertad", ha provocado que muchos identifiquen capitalismo con democracia y está claro que no es lo mismo. Se podrá decir que los regímenes sandinista (1979-90) y castrista (1959-...) no son democráticos, ¿pero acaso hay más democracia en el México del omnipresente PRI, en la actual Nicaragua del somocista Alemán o en el Chile del senador vitalicio Pinochet? ¿Cómo se puede pensar que un país es democrático por el mero hecho de que cada cuatro o seis años acuda una minoría a votar a sus dirigentes en un clima de miedo, con votos comprados y donde la desigualdad económica y la continua amenaza militar o embarguista de los Estados Unidos impide a la mayoría popular votar con total libertad? ¿Cómo llamar democráticos a regímenes donde el poder real de la nación reside más en las multinacionales extranjeras que en los propios gobernantes elegidos democráticamente?
"Para Marcuse no hay una oposición profunda entre el Estado liberal y el Estado autoritario. Al contrario, es el liberalismo mismo el que genera al Estado total-autoritario como si éste fuera su realización final en un estadio avanzado del desarrollo. Se trata de una transformación que tiene lugar dentro del mismo orden social, en la que permanece la misma estructura económica y en la que conserva buena parte de los elementos de la teoría liberal de la sociedad. Más aún: el Estado autoritario proporcionaría la organización y la teoría de la sociedad correspondientes al estadio monopolista del capitalismo, con su exigencia de una fuerza estatal poderosa que movilice todos los medios de poder"(1) .
De esta manera se entiende perfectamente como la democracia liberal de Estados Unidos ha podido apoyar tantísimas dictaduras en América Latina, África y Asia -y a la española cuando se desprendió de su simbología filofascista de la Falange pero manteniendo la misma falta de libertad- durante la llamada eurocentristamente guerra fría (pero que fue excesivamente caliente para el Tercer Mundo), cuando cualquier movimiento popular era tachado de comunista, y ahora, sin el temor rojo, ha pasado a apoyar "democracias" que siguen sin poner en peligro el monopolio capitalista de los Estados Unidos, especialmente en América Latina.
En esta época de pensamiento único donde muchos partidos comunistas europeos cambian de nombre (como el SED alemán, el PCI italiano, y todos los ex-comunistas del Este) y donde partidos de izquierda dan un giro hacia el centro abandonando cualquier resquicio de marxismo como paso previo para llegar al poder -como el Partido Laborista de Tony Blair o hiciera el Partido Socialista Obrero Español en 1979- pareciera que todo lo situado más a la izquierda de la socialdemocracia recuerda a las dictaduras prosoviéticas y, por tanto, no es políticamente correcto.
En este clima cabría preguntarse si la izquierda ya no es viable. Marcuse decía en plena época de vacas gordas para los comunistas que "si el capitalismo continúa funcionando normalmente e incluso aumentando el nivel de vida de sus clases trabajadoras, éstas pueden llegar a convertirse en una parte del sistema capitalista en un sentido diferente y positivo"(2) . Pero ahora que el estado del bienestar se desvanece es lógico que las clases no favorecidas se rebelen. Casos como la victoria en Francia de una coalición de izquierdas, y donde el PS debió retornar a posturas más sociales para ganar, hacen pensar que todavía hay sitio para la izquierda (incluso en Occidente). El nuevo gobierno rojiverde en Alemania y el ligero avance del PDS confirman que el electorado europeo vuelve a dar prioridad a ciertos aspectos sociales olvidados por el capitalismo neoliberal.
Ahora que "sólo" hay capitalismo, y que vemos que se están acrecentando las diferencias entre ricos y pobres a ritmos agigantados, tiene más sentido hablar de la necesidad de giros hacia la izquierda para aplicar políticas sociales que supongan cambios estructurales y no en dar limosnas que en definitiva garantizan el status quo actual. ¿Pero hacia qué izquierda se ha de girar? No debemos pasar por alto las innumerables izquierdas impopulares, aunque todas hablen en nombre del pueblo, que ha habido y que hay.
El régimen de la URSS y sus satélites, tantas veces llamado socialismo "real", obedecía más a un "socialismo burocrático", como bien lo denomina Habermas, ya que de llevar a la realidad el socialismo tuvo bien poco.
"Según Marx, la abolición del capitalismo no constituye un fin en sí mismo, sino el medio para resolver ese conflicto, para suprimir la esclavización del hombre por el hombre. Y como quiera que semejante esclavitud se halla institucionalizada en el proceso de producción, solamente podrá ser abolida en tal proceso; los individuos solamente podrán ser libres si ellos mismos controlan la producción"(3) .
Sustituir al patrón por el Estado, como se hizo, no acaba con la alienación del trabajador, sólo cambia el explotador.
"La derrota de la "revolución en Occidente", el fracaso del "socialismo real" y la estabilización del capitalismo muestran que algo ha fallado en las previsiones marxistas; nos hablan de la necesidad de "compensar" sus carencias. En último término, en este aspecto Bloch y Marcuse se muestran íntegramente de acuerdo con Marx. Si la praxis es el criterio último de la verdad, y en ella no se ha verificado el triunfo previsto de la revolución, la teoría habrá de ser reformulada"(4) .
Pero corregir el socialismo no significa, ni mucho menos, abandonarlo y adaptar el capitalismo a cierto estado de bienestar -esto sería, en todo caso, corregir el capitalismo- sino modernizarlo, ver en qué se ha fallado: falta de democracia, intentar hacer una política para el pueblo pero sin contar con él (élites intelectuales universitarias lanzan al pueblo a la revolución), burocratización, intentar competir contra el capitalismo con sus armas y no con las del socialismo (ver si se gana en justicia social, distribución de la riqueza, niveles de educación y salud,...), implantar modelos extranjeros a distintos pueblos y realidades...

¿Es posible el socialismo democrático?

Todavía no ha habido ningún país donde el triunfo de la revolución socialista haya llevado a un sistema democrático. Quizá la Yugoslavia de Tito con su "socialismo de autogestión" fuera lo más cercano a un régimen socialista democrático, pero no hay que olvidar que incluso allí había partido único y que en los consejos de trabajadores -tantas veces tomados como ejemplos de democracia en el terreno económico- sólo una tercera parte era elegida por los trabajadores de la empresa y las otros dos tercios eran nombrados por el sindicato (comunista) y la administración política (de la Liga Comunista de Yugoslavia). Además, la violenta desintegración de la Federación Yugoslava pone de manifiesto las grandes deficiencias del régimen anterior (a las que hay que añadir complejidades históricas y la exacerbación nacionalista que en nada tiene que ver con el socialismo).
Entonces, ¿no es posible el socialismo democrático? "La democracia socialista sólo se consigue ampliando, profundizando la democracia, no suprimiéndola"(5). Lenin identifica la "democracia proletaria" con la "dictadura del proletariado", que define como "un poder que ha sido conquistado y se mantiene por la acción violenta del proletariado sobre la burguesía, un poder que no está limitado por ley alguna"(6) . Todo el poder absoluto y arbitrario de la dictadura burguesa contra al proletariado, lo traslada de la misma manera del proletariado contra la burguesía.
"La vía democrática hacia el socialismo supone que este nuevo orden social sólo puede alcanzarse con el consenso y el esfuerzo común de la mayoría de la población. Principio fundamental del movimiento socialista y obrero es que la liberación de la clase obrera no puede ser más que obra de la clase obrera misma, [lo que] implica un rechazo absoluto de cualquier forma de sustitución de la voluntad de la mayoría. Nada más erróneo, y en el fondo más profundamente antisocialista que la pretensión de algunas minorías de revolucionarios de interpretar la "auténtica voluntad popular" a partir de un análisis objetivo de las relaciones de clase, repudiando la voluntad popular que se manifieste en contra como expresión de la enajenación e incultura que atosiga al pueblo en el capitalismo"(7) .
Sin embargo, muchísimos movimientos revolucionarios de inspiración marxista son dirigidos por una pequeña élite de intelectuales de clase media y, en no pocos, ignoran a sus bases para tomar decisiones y la dirección impone sus estrategias.
La falta de democracia interna es uno de los problemas de los grupos guerrilleros. Una vez alcanzado un acuerdo de paz, la antigua guerrilla inicia un proceso de democratización que no siempre llega a buen término porque las diferencias ideológicas del grupo florecen cuando ya no hay un "enemigo común"(8) .
Precisamente ahora la ex-guerrillera Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), que acaba de culminar su conversión en partido político, se está reestructurando para aumentar su democracia interna. Las condiciones de la clandestinidad y la guerra no les permitía un gran margen de funcionamiento democrático. Ahora tratan de convertirse en un partido con ideales revolucionarios y democráticos y sin caer en la lógica del sistema capitalista, es decir, mantener ciertas distancias de la socialdemocracia.
Durante la guerra fría, no han sido pocos los intentos de lograr una tercera vía entre capitalismo y socialismo. Ahora, fracasado éste, se toma como victorioso a aquél y ya no hace falta buscar una tercera vía entre lo bueno y lo malo. Aquella búsqueda de tercera vía se hacía para paliar la deshumanización del capitalismo y la falta de libertades (incluida la religiosa) que traía el socialismo. Estas vías podían ser la socialdemocracia, la cristianodemocracia, el socialcristianismo, el liberalismo social... Pero pronto se observaba que no era una situación intermedia entre ambos sistemas sino una suavización del primero. "El socialismo [democrático] se diferencia de la socialdemocracia al enlazar con el concepto clásico de democracia sin reducirla a puro método o reglas de juego. Con ello recupera su dimensión utópica de democracia como gobierno de todos, como identidad de gobernantes y gobernados, como realización de la libertad [...] Para el socialista democrático, el socialismo coincide con el despliegue y profundización de la democracia"(9) .
Quizá esta búsqueda de vía intermedia no hubiese sido tan obsesiva si en lugar de haber llegado ese "socialismo real" se hubiese producido realmente el socialismo(10) .
"Porque, en último término, al hablar de socialismo, de lo que se trata es del control directo y democrático de la economía por los productores mismos. En este sentido, el socialismo no es más que la fase final del proceso de democratización que empezó con las primeras formas de control ciudadano sobre el aparato estatal (gobierno representativo). Ampliar hoy la participación ciudadana en el gobierno central, regional y municipal exige como requisito previo la democratización de la empresa [...] El socialismo exige la democratización de la economía como base para la democratización de todas las demás esferas de la vida social y política, a la vez que la democratización de estas esferas es requisito para llevar adelante la democratización paulatina de la esfera económica"(11) .
El Trotsky anterior a 1917 y posterior a 1923 estaría mucho más cerca del socialismo democrático que la idea disciplinaria de partido que mantuvo Lenin(12) .
"Socialismo y democracia forman una unidad indisoluble: no hay democracia real sin socialismo, pero tampoco socialismo que merezca este nombre sin democracia [...] No hay socialismo sin democracia y sólo por la democracia se puede llegar al socialismo"(13) .
La historia ha demostrado no sólo que se han instaurado regímenes socialistas sin democracia sino que incluso en algunos de ellos la instauración del socialismo burocrático se ha realizado sin ni siquiera contar con la primera fase marxista, la revolución del proletariado, ya que ha venido de fuera, por la armas de ejércitos extranjeros (las múltiples intervenciones del Ejército soviético en sus satélites).
Otra gran incongruencia de las dictaduras socialistas ha sido el poco respeto a la autodeterminación de los pueblos, esencial para una democracia local y de base como promulga Sotelo. El caso más tristemente famoso es el de las deportaciones masivas de Stalin y su intento de rusificar a la URSS, pero no es el único. La invasión del Tibet por parte de la China comunista, la irreal Yugoslavia pluriétnica de Tito, los problemas de los miskitos con el sandinismo, son otros ejemplos. Este carácter homogeneizante y centralista también se aprecia en el diseño de partido férreamente centralizado y disciplinado de Lenin que choca con la "autogestión revolucionaria" de los mencheviques.

El socialismo debe ser subversivo

Rescatando la explicación de Sotelo, de no participar clases no obreras en el proceso revolucionario, en países de mayoría indígena este componente étnico debería estar presente en la dirección de los movimientos revolucionarios. En este sentido, al socialismo no le queda otra alternativa que ser sub-versivo, es decir, mostrar la versión de los de abajo. Augusto Sandino decía que "Mi mayor honra es surgir del seno de los oprimidos, que son el alma y el nervio de la raza"(14) .
En los respectivos documentos de los grupos guerrilleros guatemaltecos Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y Organización del Pueblo en Armas (ORPA) reconocieron la urgencia de crear relaciones de igualdad entre indígenas y ladinos. ORPA en Acerca del Racismo hizo un análisis fenomenológico de la relación entre el discriminador y el discriminado. El EGP en los Pueblos Indígenas y la Revolución Guatemalteca definió la sujeción de la identidad étnico-cultural de los indígenas como una manifestación de que en el país debe crearse una patria multinacional. Sin embargo, el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), de orientación comunista, en La Cuestión Indígena no reconoce la identidad cultural indígena, tratando la explotación más como un problema de clase(15) .
De la interacción e impacto entre el accionar revolucionario y la dinámica de movimientos comunitarios y municipales surgen organizaciones populares indígenas, como el Comité de Unidad Campesina (CUC) en 1978, con vínculos directos e indirectos con las organizaciones guerrilleras. Estas organizaciones conjugan el marxismo con el pensamiento propiamente indígena. El EZLN es el ejemplo más conocido de esta conjugación.
En el caso de Guatemala, EGP, ORPA, PGT y las Fuerzas Armadas Rebeldes (como el PGT, de inspiración más marxista que indigenista) se unieron en 1982 en la URNG manteniendo tanto el carácter socialista como el indigenista (pero sin indígenas entre sus líderes de primera fila).
En otros países coexisten guerrillas bien diferenciadas y que hasta en algún momento pueden llegar a ser rivales. Por ejemplo, en Perú está el guevarista Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) que combina el indigenismo con la idea de una revolución que supere las fronteras burguesas -durante algún tiempo integraron una coordinadora guerrillera internacional con el M-19 colombiano y el Ejército de Guerrilla Tupac Kalari boliviano-; y el otro grupo es el maoísta Partido Comunista de Perú, conocido por Sendero Luminoso, que en nada respeta a las poblaciones indígenas no simpatizantes "porque quien no está con la revolución está contra ella".
Entre los militantes del MRTA se encuentran universitarios de izquierda, campesinos pobres y familiares de asesinados no sólo por el Ejército sino también por Sendero Luminoso. Durante el secuestro a la embajada de Japón en Lima que llevó a cabo el MRTA de diciembre de 1996 a abril de 1997, lanzaron muchas consignas diferenciadoras con respecto a los senderistas, a quienes todos califican de sanguinarios y que cuentan con escasísimo apoyo entre el resto de grupos izquierdistas latinoamericanos (y europeos). A tal punto llegó la mala prensa que los emerretistas lanzaban contra los seguidores de Abimael Guzmán -conocido por el presidente Gonzalo y encarcelado desde 1992 en una de los mayores éxitos antiterroristas de Fujimori-, que Sendero puso retenes en algunas carreteras repartiendo octavillas donde acusaba al MRTA de luchar por los ricos.
La prensa española, que durante el secuestro enfatizaba la diferencia entre ambos grupos, sin embargo tras el asalto de las tropas gubernamentales, en el que murieron todos los guerrilleros y un juez crítico con Fujimori, cayó en la propaganda fujimorista y calificó a los muchachos de Néstor Cerpa de terroristas, atributo antes dado sólo a Sendero Luminoso.
México, donde las guerrillas se creían recuerdos del pasado, ha visto de nuevo a indígenas cubriéndose el rostro y empuñando las armas. Primero fue el EZLN, luego el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y, con menor peso, el Ejército Revolucionario Insurgente Popular (ERIP).
El zapatismo tiene una novedad con respecto a todas las demás guerrillas del continente americano. Y así se lo expresaba el subcomandante Marcos a la dirección del EPR:
"[...] hay que remarcar y repetir que somos diferentes [...] Gracias a la aparición de ustedes, ahora mucha gente podrá entender que lo que nos hace diferentes de las organizaciones políticas existentes no son las armas y los pasamontañas, sino la propuesta política [...] Ustedes luchan por la toma del poder. Nosotros por democracia, libertad y justicia. No es lo mismo. Aunque ustedes tengan éxito y conquisten el poder, nosotros seguiremos luchando por democracia, libertad y justicia. No importa quién esté en el poder, los zapatistas están y estarán luchando por democracia, libertad y justicia"(16)..
Sin embargo, la actitud del EZLN con el EPR no es la del enfrentamiento que mantienen las guerrillas peruanas, simplemente quieren mantener las distancias. En otra parte del comunicado les decía:
"Sigan ustedes su camino y déjenos seguir el nuestro. No nos salven ni nos rescaten. Cualquiera que sea nuestro destino queremos que sea nuestro. Por nosotros no se preocupen. No los atacaremos. No hemos caído en el juego del poder dominante que promueve el enfrentamiento entre la guerrilla "buena" y la guerrilla "mala". Ustedes no son nuestro enemigo ni nosotros lo seremos para ustedes"(17) .

La violencia en el socialismo y la violencia social

Habermas, en su artículo La Crítica de Hegel a la revolución francesa, critica que Hegel quiere la revolución sin revolucionarios. Éste intentaba neutralizar la conciencia subjetiva revolucionaria mediante la realización de un Derecho abstracto moderno como un proceso objetivo(18). Y es que no son pocos los que pretenden cambios profundos en una sociedad pero temen a los revolucionarios por sus excesos, especialmente en la violencia.
Una de las grandes críticas que se hace al socialismo es que su implantación sólo puede llevarse a cabo por medio de la violencia. "Muchos, seguramente, que verían con agrado la tentativa de un Che por crear un hombre y sociedad nuevos, se echan para atrás [...] porque en tal tentativa ha echado mano de la violencia"(19). Para la socialdemocracia no cabe una transformación repentina ni violenta del orden establecido(20) y precisamente por eso, al no cambiar el orden establecido, apoya implícitamente el capitalismo.
Pero, ¿cómo cambiar un sistema tan poderoso como el capitalismo de una forma pacífica? Además, el capitalismo tiene sus medios de autoprotección y en muchas ocasiones el simple hecho de tomar medidas reformistas ha provocado una violencia de proporciones mucho mayores que la utilizada por las guerrillas. Un claro ejemplo de esta violencia capitalista es el derrocamiento en 1954, auspiciado por la CIA, del reformista presidente guatemalteco Jacobo Arbenz, al que acusaron de comunista. Arbenz sólo trató de expropiar parte de las tierras ociosas de los grandes terratenientes para modernizar el capitalismo, pero fue interpretado por Washington como un duro ataque del "comunismo internacional". En la editorial del New York Times, del 6 de agosto de 1954, se advertía claramente el límite político al que quedaban sujetos los patios traseros de Estados Unidos y, desgraciadamente, muchos otros patios más alejados: "los países subdesarrollados con recursos ricos tienen ahora una lección objetiva en los altos costos que debe pagar uno de ellos que se enloquece de fanatismo nacionalista"(21). Lamentablemente esta doctrina no es del pasado sino que Madeleine Albright, Secretaria de Estado, se encargó de dejarnos bien claro su vigencia:
"Uno de los objetivos prioritarios de nuestro gobierno es el de asegurar que los intereses económicos de los Estados Unidos puedan extenderse a escala planetaria"(22).
Además, sobre la violencia desatada por los grupos insurgentes se puede apelar a que los países más necesitados de una revolución socialista y democrática (aquellos donde las desigualdades sociales, económicas y políticas son más fuertes) son los que sufren mayor violencia estructural, de tal modo que la violencia guerrillera se puede interpretar en muchos casos como defensa propia. Así por ejemplo:
"los analfabetos indígenas guatemaltecos, que por centenares de millares no hablan español, no están leyendo a Marx: es la persecución, el despojo de sus tierras en donde estaban asentados precolombinamente, la secular miseria, lo que ha puesto en marcha su coraje para reconquistar su dignidad y lo que de suyo es suyo"(23).
En 1975, para darse a conocer el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) se presentó públicamente mediante el "ajusticiamiento" de Luis Arenas Barrera, llamado el Tigre de Ixcán por su crueldad con los trabajadores. Su fama se había iniciado en los días de la intervención norteamericana de 1954, época en que adquirió sus tierras con el favor del gobierno de entonces. La finca San Luis Ixcán, de su propiedad, había sido hecha utilizando el trabajo forzado de los indígenas de tierra fría. Contingentes enteros de mozos eran enganchados con promesas y pretextos, y se les llevaba a desmontar una selva donde todavía no existían caminos. Muchos fueron llevados en helicópteros militares. En alguna de sus fincas utilizaba cepos para castigar a los indios que trataban de escapar.
La reacción del Ejército es inmediata. Sólo tarda tres días en dejar caer paracaidistas desde viejos aviones C-47 y secuestrar violentamente a campesinos. Los militares ya se dieron cuenta que la guerrilla se había extendido por la selva. Los saqueos y las torturas de los soldados gubernamentales provocó el pánico entre la población y muchos se unieron a la guerrilla como medio de defenderse del enemigo común: el Ejército. En unos días de ofensiva del Ejército se enrolan más guerrilleros que en tres años de charlas políticas(24).
Sobre la necesidad de la violencia, como último recurso, hablan incluso sacerdotes no involucrados en movimientos guerrilleros. El jesuita Ellacuría, asesinado en 1989 por el Ejército salvadoreño, decía que "nos encontramos con unos pobres activos obligando a los ricos a despojarse de las condiciones materiales de su riqueza empecatada. Esto no es posible sin lucha política, que las más de las veces tendrá que ser revolucionaria y que en casos extremos podrá ser violenta y armada". La realidad es que, desgraciadamente, muchas veces en América Latina asistimos a casos extremos donde la vía política es imposible no porque sus cambios vayan a ser más lentos, sino porque si los líderes reformistas (socialdemócratas y democristianos) eran asesinados por el poder que sería de los revolucionarios si no viviesen en la clandestinidad.
Otros sacerdotes aún mantienen postulados más cercanos a las guerrillas. Los hermanos Thomas y Arthur Melville, de la orden Maryknoll, fueron expulsados en diciembre de 1967 de Guatemala. Ambos declararon que el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos a la oligarquía guatemalteca justificaba las acciones guerrilleras. Thomas dijo que "si el gobierno de los Estados Unidos no interviniera en el conflicto habría menos víctimas y menos sufrimiento, y quizá el 2% de la población, que constituye la oligarquía, estaría tan asustada que, con un poco de suerte, no tendríamos la necesidad de continuar la batalla"(25). El padre Blase Bonpane, también Maryknoll, después de su expulsión de Guatemala en enero de 1968, manifestó en una entrevista que:
"la guerrilla desarrolla la conciencia social del pueblo y de los movimientos populares. En las pequeñas comunidades trata de eliminar el analfabetismo, aunque el maestro siempre tendrá una ametralladora a su alcance. La gente ciertamente, al principio, tendrá miedo, porque saben que está armado, y ellos han visto armas sólo en las manos de los militares. A veces lleva mucho tiempo hacerles creer que la guerrilla está realmente en nombre del campesino"(26).
Para Che Guevara...
 "que ésta [la revolución] tenga lugar por cauces pacíficos o nazca al mundo después de un parto doloroso no depende de los revolucionarios; depende de las fuerzas reaccionarias de la vieja sociedad que se resisten a dejar nacer la sociedad nueva [...] No debemos temer a la violencia [...], sólo que debe desatarse [la ejercida por las guerrillas] exactamente en el momento preciso en que los conductores del pueblo hayan encontrado las circunstancias favorables"(27).
Jorge Edilberto Rosal Meléndez, miembro de la Comandancia General de la URNG, decía que su ex-guerrilla "ya es civil y civilizada. ¿Acaso es civilizado andar pegando tiros por ahí? Lo hicimos porque no nos quedaba más remedio"(28), lo que indica que la situación de guerrilla debe ser algo pasajera para lograr una nueva sociedad. El subcomandante Marcos aún iba más lejos al afirmar que "somos soldados para que un día ya no haya más soldados". Pero por desgracia, la violencia desmedida de las guerrillas (incluso contra cierta parte del pueblo) no han sido sólo excepciones aisladas, aunque siempre en mucha menor proporción que los ejércitos y grupos paramilitares.
Si sólo nos fijamos en las muertes producidas por la guerra entre las guerrillas y los ejércitos gubernamentales las estaríamos contando únicamente a partir de cierto momento pero olvidando todas las producidas por la violencia estructural (hambre, trabajos duros y mal retribuidos, enfermedades evitables, leyes de la vagancia, carencia de seguridad social,...)(29) e incluso por la física estatal o paraestatal (escuadrones de la muerte, patrullas civiles, abusos policiales y militares,...). Es parecido a como cuando se habla de la deuda externa, que se hace a partir de la independencia de las colonias sin contar el expolio de las metrópolis, o a como cuando se trata la crisis ecológica el punto de partida es 1972 sin percibir que Europa ha elimininado gran parte de sus bosques y por eso ahora los pulmones del planeta sólo quedan en las zonas tropicales a cuyos países sí se les exige que no talen sus árboles.
Pero es que además, incluso contando desde el estallido de la guerra entre insurgentes y militares, la balanza se inclina contra los Estados: las políticas de tierra arrasada, practicadas por algunos gobiernos adoctrinados según el modelo USA en Vietnam, nunca las utilizaron las guerrillas; el ataque sistemático a población civil sólo lo han realizado guerrillas extremadamente radicalizadas (Sendero Luminoso, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, entre otras) pero casi todos los ejércitos estatales lo han practicado.
Un caso anecdótico, pero que refleja muy bien esta diferencia de comportamiento, es el que le ocurrió a don Juan Coc, líder comunitario q'eqchi', por los años '70 en el norte de Guatemala(30). Como tenía gran liderazgo entre la población, el Ejército le nombró comisionado militar. Él estaba más preocupado por la cooperativa que por los asuntos políticos, con lo cual no informaba de la presencia de la guerrilla. El Ejército se lo llevó durante nueve días y lo torturó hasta que vio que no sabía nada. Al cabo de los meses la guerrilla lo secuestró pues sabía que había sido comisionado militar. Durante otros nueve días los guerrilleros se debatían si matarlo o no, pero en todo ese tiempo recibió un buen trato (a parte de la tortura psicológica de todo secuestrado que piensa que le pueden asesinar).
Con todo, es un error mitificar a los grupos guerrilleros -especialmente cuando se hace a todos por igual sin reparar en las diferencais ideológicas y en los medios utilizados- y creer que son un Robin Hood. Una vez que han caído en la violencia, algunos han asesinado a campesinos inocentes ante la sospecha de haber filtrado información al Ejército, ya sea voluntariamente, por dinero o bajo torturas.
Estas "ejecuciones" a veces incluso se produce contra ex-compañeros. Al poco tiempo de la formación del EGP guatemalteco, dieron muerte a uno de sus compañeros muy individualista y que mostró sus ganas por abandonar la guerrilla por la dureza de la vida en la selva. Su razón era bien sencilla: "quien había sido incapaz de sobreponerse a las privaciones del monte, seguramente tampoco aguantará las torturas del enemigo"(31). Para Payeras, según nos explica en Los días de la selva, con este lamentable suceso "la guerrilla había alcanzado su madurez. Probablemente, a partir de entonces todos fuimos mejores"(32).
Por otra parte, la falta de recursos económicos de estos grupos, aumentada tras la caída del bloque comunista, hace sospechar que algunos -como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia o Sendero Luminoso- se están financiando vía narcotráfico, cayendo en una de las actividades más sucias del capitalismo.
Otra crítica que se les puede hacer a ciertas guerrillas es que, por la necesidad de intercambiarse información contraestatal -al igual que los ejércitos lo hacen en contrainsurgencia-, se ponen en contacto con grupos terroristas que en nada persiguen un socialismo real para el bien popular. Así, existieron relaciones poco aclaradas entre ETA y el gobierno sandinista, y ahora uno de los medios del Gobierno español para presionar al mexicano en la extradición de etarras fue las conexiones de grupos afines a ETA y el EZLN. Conexiones que dudo que existieran a nivel oficial pero sí que hubiese gran presencia de vascos cercanos a ese entorno que se encontraran por Chiapas "compartiendo su lucha de liberación nacional contra el Estado español, al igual que el pueblo indígena lucha contra el gobierno federal", mensaje que también extienden a Guatemala, El Salvador y otros países latinoamericanos.

Conclusiones

Todavía no hemos asistido a ningún socialismo real donde se haya reforzado la democracia de base y los medios de producción hayan pasado a los trabajadores. Ha habido casos más o menos próximos en el "socialismo autogestionario" yugoslavo de Tito y en la Nicaragua sandinista, pero en ambos se seguía sin llegar a la democracia. Sin embargo, a nivel local hay numerosas experiencias como las comunidades de población en resistencia (CPR) de Guatemala -sin duda un modelo de democracia interna y de organización comunitaria digna de todo elogio, pues mantuvieron un altísimo nivel organizativo en unas condiciones muy adversas por la represión antiguerrillera-, la autogestión de Villa El Salvador en los suburbios de Lima o algunas cooperativas indígenas en distintos países.
Precisamente el socialismo real a veces encuentra serios adversarios en grupos más o menos cercanos al llamado "socialismo real". Un ejemplo concreto fue el atentado contra Elena Moyano, conocida por Madre Coraje, en el que Sendero Luminoso la acribilló a balazos en presencia de su hijo pequeño y después le lanzó una bomba para que no quedara nada de la mujer que logró extender el vaso de leche a los niños y niñas de Villa El Salvador. Los terroristas vieron su iniciativa como un manera de adormecer la conciencia revolucionaria del pueblo, lo que no sabían es que en este suburbio se ha logrado hacer una economía alternativa que está favoreciendo a las clases populares y que de una primera acción con rasgos paternalistas ha ido creciendo una conciencia crítica hacia las obligaciones que el Estado tiene con su pueblo.
Numerosos partidos comunistas del Este europeo, lejos de aplicar un socialismo real cuando estaban en el poder, ahora sólo se desprenden de su etiqueta "comunista" y se acogen a otras como "democráticos" o "socialistas" pero siguen siendo poco demócratas y lo único que han cambiado es la aceptación del capitalismo (pero no de la democracia). Entre ellos podemos citar al Partido Socialista Serbio (uno de los principales instigadores de la guerra en Yugoslavia), que no ha dudado en aliarse con el ultraderechista Partido Radical Serbio cuando le ha convenido; al Frente de Salvación Nacional rumano que después de ejecutar a Ceaucescu se instaló en el poder a modo de partido único; al Partido Socialista Búlgaro... Curiosamente entre los partidos herederos del "socialismo real" el que conserva mayor preocupación social, con todos sus errores imperialistas en política exterior, es el único que no ha rehusado llamarse comunista: el Partido Comunista Ruso, de Ziuganov.
El principio trotskista de la "revolución permanente", como fermento crítico para una renovación constante y de replanteamiento de las políticas, no se ha dado en ningún país, lo que ha provocado que tras la llegada de los revolucionarios al poder pronto se han alejado de la revolución y han tratado de anquilosarse en el poder sin más, respondiendo a la idea del escritor francés Louis Latzarus de que "toda revolución la inician los idealistas y la termina un tirano".
El hacer una revisión continúa de la revolución facilitaría incrementar el nivel de democracia. Porque el socialismo democrático no sólo es posible sino que es necesario si se quiere obedecer al principio supremo del socialismo: el poder popular. Los comités de expertos que velan por los intereses del pueblo no tienen cabida en un verdadero socialismo. Para que el pueblo ejerza el poder tiene que valer su opinión y esto no se puede hacer sin democracia.
Por último, considero que la izquierda tiene que repensar. Rectificar es de sabios. Pero este repensar habría sido necesario aunque no se hubiese caído el muro de Berlín. Es más, en ese caso la izquierda democrática (y no capitalista) tendría que haber estado más pesimista ya que hubiésemos seguido contemplando como la única alternativa de izquierda anticapitalista era dictatorial e impopular (Hungría en 1956, Checoslovaquia en 1968, Tiananmem en 1989,...). La alternativa socialdemócrata no sirve para quienes creen en el socialismo democrático. Al no cambiar el sistema, se mantiene el capitalismo, y en la época de pensamiento único que vivimos esto supone aceptar el neoliberalismo aunque se le intente decorar con cierto estado de bienestar que cada vez, por cierto, está en mayor peligro.
Repensar la izquerda significa estudiar y buscar nuevas fórmulas que superen al capitalismo(33). Hasta el momento, en esta búsqueda los nuevos movimientos sociales (NMS) les están llevando la delantera a los partidos de la izquierda tradicional. Quizá porque ese tradicionalismo les sujete demasiado al pasado y les impida aceptar nuevas fórmulas que no hayan dicho antes los grandes pensadores de la izquierda anticapitalista. Los NMS cuentan con la ventaja de no venerar a ningún político, pensador, filósofo o cualquier clase de líder; de tomar conocimientos no sólo de la cultura europea; y de que, con su mayor democracia interna, están más expuestos a un debate desde dentro y con otros agentes sociales. Ahora Los Verdes franceses y alemanes nos irán mostrando si estos NMS también saben colaborar en un gobierno.

BIBLIOGRAFÍA

- Arvon, Henri (1977). El izquierdismo. Barcelona: Oikos-Tau.
- Cardoza y Aragón, Luis. "Guatemala 1981" en Nuestra América. México: Nuestro Tiempo, 1981.
- Chomsky y Herman (1981). Washington y el fascismo en el tercer mundo. Madrid: Siglo XXI.
- Gott, Richard (1971). Guerrillas Movements in Latin America. New York: Doubleday Co.
- Jiménez, José (1983). La estética como utopía antropológica: Bloch y Marcuse. Madrid: Tecnos.
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- Palencia Prado, Tania y David Holiday (1996). Hacia un nuevo rol ciudadano para democratizar Guatemala. Montreal: Centro Internacional de Derechos Humanos y Desarrollo Democrático.
- Payeras, Mario (1981). Los días de la selva. México: Nuestro Tiempo.
- Schweickart, David (1997). Más allá del capitalismo. Santander-Barcelona: Sal Terrae-Cristianisme i Justicia.
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- Ureña, Enrique M. (1978). La teoría crítica de la sociedad de Habermas. Madrid: Tecnos.
- Yoldi, Pilar (1996). Don Juan Coc: Príncipe Q'eqchi' (1945-1995). Pamplona: Gaztelu Argitaletxea.

NOTAS

  1. Jiménez (1983), p. 107.
  2. Marcuse (1969), p. 28.
  3. Ibid, p. 103.
  4. Jiménez (1983), p. 165.
  5. Sotelo (1980), p. 32.
  6. Lenin, Werke, 28, p. 234, citado en Sotelo (1980), p. 32.
  7. Sotelo (1980), p. 33.
  8. Los grupos guerrilleros latinoamericanos en muchas ocasiones se unen en coordinadoras formando una comandancia general común para hacer frente al poderoso ejército gubernamental. Y en esta coordiandora pueden aliarse grupos marxistas-leninistas con indigenistas, revolucionarios que luchan por la democracia y, dependiendo de la dictadura contra la que luchasen, hasta liberales y cristianodemócratas (tal es el caso de la oposición armada a Somoza en Nicaragua hasta 1979).
   9. Sotelo (1980), p. 143.
 10. Por «socialismo real» entenderé el de los países comunistas. Cuando no figure entrecomillado me estaré refiriendo a un socialismo real, es decir, democrático y popular.
11. Sotelo (1980), p. 37.
12.  Para dar un repaso rápido a la trayectoria de Trotsky, véase Arvon (1977).
13.  Sotelo (1980), p. 37.
14. Citado en Forcano (1992), p. 63.
15. Palencia y Holiday (1996), p. 68.
16. Citado en Gallopinto nº 30, pp. 11-12.  Boletín del Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza.
17. Ibid, p. 11.
18. Ureña (1978), pp. 31-33.
19. Forcano (1992), p. 83.
20. Sotelo (1980), p. 49.
21. Citado en Chomsky y Herman (1981), p. 76.
22. The Wall Street Journal, 21 de enero de 1997.
23. Cardoza y Aragón (1981), p. 177.
24. Sin embargo, en contra del EGP se puede decir que en el periodo 1982-83 (el de mayor violencia contrainsurgente) es cuando este grupo cometió mayor número de violaciones a los derechos humanos y también hubo muchos campesinos que se enrolaron en el Ejército o grupos paramilitares para repeler al EGP.
25. Gott (1971), p. 115.
26. Ibid, pp. 102-103.
27. Che Guevara, Ernesto. Obras completas, citado en Forcano (1992), p. 85.
28. Notas de campo. Madrid, diciembre de 1996.
29. Por ejemplo en la última década en Chiapas han muerto por desnutrición y enfermedades fácilmente evitables 150.000 personas. El conflicto armado originó 500 muertos (entre ambos bandos) en sus cuatro primeros años, según la CONAI.
30. Para su biografía, véase Yoldi (1996).
31. Payeras (1981), p. 51.
32. Ibid, p. 52.
33. Sobre la búsqueda de alternativas económicas al capitalismo, ofreciendo un socialismo democrático o "Democracia Económica", es muy recomendable leer la obra de Schweickart (1997).

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